16 de junio de 2010

Inhibidores de la bomba de protones: Aumento del riesgo de fractura de cadera. Inglaterra y Dinamarca

Editado por Martín Cañás – Boletín Fármacos

Un estudio británico publicado en JAMA el 27 de diciembre pasado documentó que el consumo de inhibidores de la bomba de protones (PPI) durante más de un año puede elevar el riesgo de sufrir una fractura de cadera en personas mayores de 50 años [1].

Los autores realizaron un estudio anidado de casos y controles para determinar si había alguna asociación entre el uso de PPI y la fractura a largo plazo de la cadera [1]. Se revisaron las historias clínicas de más de 145.000 pacientes mayores de 50 años (edad promedio 77 años) provenientes de la General Practice Research Database de Inglaterra y que tenían información para el período entre 1987 y 2003. En el grupo de casos se incluyeron a todos los pacientes que experimentaron fracturas nuevas de cadera en el período considerado y cada uno fue emparejado con 10 controles. En total se incluyeron 13.556 casos y 135.386 controles.

Los pacientes que usaron inhibidores de la bomba de protones durante más de un año tuvieron un riesgo 44% mayor de sufrir una fractura de cadera que aquellos que no los consumieron (OR ajustado: 1,44; IC 95% CI, 1,30-1,59). El riesgo aumentó con la duración del tratamiento y con el tamaño de la dosis. Las personas que tomaban dosis altas de los medicamentos durante más de un año tenían 2,5 veces más riesgo de fracturas de cadera que los que no los consumieron (OR= 2,65; IC 95%, 1,80–3,90).

Según los autores habría que tratar a 1.262 pacientes mayores de 50 años con PPI durante más de un año para que se produjese una fractura de cadera atribuible al fármaco. En cambio, si se tratasen esos mismos pacientes con dosis elevadas del fármaco solo se necesitarían 336 para que se produjese una fractura adicional.

Este estudio también reveló que hay un exceso de fracturas de cadera, aunque menor, en los pacientes tratados con bloqueantes H2 (OR= 1,23; IC 95%, 1,09–1,40 y OR= 1,30; IC 95%, 1,16–1,46) [1]. Los investigadores sugirieron que estos fármacos que reducen la acidez de estómago dificultarían la absorción de calcio por el organismo con la consiguiente debilitación del hueso y incremento en el riesgo de fracturas [2]; aunque la supresión de la acidez por otras condiciones (vagotomía, anemia perniciosa y otros medicamentos) no se ha vinculado a osteoporosis ni a fracturas [3].

Un 20% de las personas mayores que sufren una fractura de cadera mueren durante los primeros 12 meses después de la fractura, y el 20% de las personas que superan este periodo necesitan utilizar los servicios de hogares de ancianos, salas de emergencia, hospitalización, cirugía y rehabilitación. Es decir que este tipo de fracturas son muy costosas para el sistema de salud [4].

Otro estudio realizado en Dinamarca para determinar la existencia de una asociación entre el uso de PPI y fractura de cadera reveló que los pacientes que utilizaban PPI tenían mayor riesgo de sufrir una fractura que los que no lo hacían (OR, 1,45; IC 95%, 1,28-1,65) y que el consumo de inhibidores H2 reducía el riesgo (OR, 0,69; IC 95%, 0,57-0,84) [5].

Doug Levine, del laboratorio AstraZeneca, que produce los fármacos esomeprazol (Nexium) y omeprazol (Prilosec), dijo que el estudio no prueba que los inhibidores de la bomba de protones causen las fracturas de cadera, sino que sólo sugiere que hay una posible asociación, y agregó que los médicos deben monitorear a sus pacientes para ajustar la dosis [2].

El doctor Yu-Xiao Yang, uno de los autores del estudio publicado en el JAMA [2] dijo que los inhibidores de la bomba de protones llevan más de 15 años en el mercado y existe la concepción de que son seguros cuando se administran de forma crónica. Esto ocasiona que se prescriban en exceso, a pacientes para los que no hay una clara indicación o sin asegurarse de que el paciente realmente se beneficiará del medicamento.

Hasta que se confirmen los datos de estos estudios observacionales, los pacientes deberían discutir los riesgos y beneficios de consumir estos medicamentos con sus médicos y, en la medida de lo posible, disminuir el uso de estos fármacos.

Referencias:
1. Yang YX et al., Long-term proton pump inhibitor therapy and risk of hip fracture, JAMA 2006; 296:2947-53. Disponible en: jama.ama-assn.org/cgi/content/abstract/296/24/2947
2. Johnson CK, Antiácidos: aumentarían el riesgo de fracturas. La Nación (Argentina), 28 de diciembre de 2006. Disponible en: www.lanacion.com.ar/870868
3. Johnson DA., Do PPIs Increase Risk for Hip Fracture? JWatch Gastroenterology 2007;2007:1-1.
4. Study Finds a Link Between Some Heartburn Drugs and Hip Injuries in People Over 50, The Associated Press, December 27, 2006.
5. Vestergaard P et al., Proton Pump Inhibitors, Histamine H2 Receptor Antagonists, and Other Antacid Medications and the Risk of Fracture, Calcified Tissue International 2006;79(2):76-83. Disponible en:www.springerlink.com/content/rh03l4k456825533/

Tomado de: www.boletinfarmacos.org

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