27 de junio de 2010

HOMEOPATÍA: 150 AÑOS DE FRACASOS Y AÚN SIGUEN CON FUERZA

Traducido por Boletín Fármacos de: Homeopathy: 150 Years of Failure and Still Going Strong, Worst Pills Best Pills Newsletter, noviembre de 2005

Uno de los misterios de la medicina moderna es la razón por la que los métodos y remedios homeopáticos siguen teniendo seguidores cuando no hay evidencias creíbles de su efectividad.

En la edición de la revista médica británica The Lancet del 27 de agosto de 2005, aparecieron más noticias al respecto. En ese número, una revisión de ensayos clínicos que comparaban tratamientos homeopáticos con las intervenciones terapéuticas convencionales llegó a la siguiente conclusión: “Este hallazgo es compatible con la noción de que los efectos clínicos de la homeopatía son efectos placebo”. Sin duda este resultado provocará fuertes reacciones tanto por parte de los defensores como por parte de los opositores de la homeopatía.

Los autores del estudio proceden de instituciones académicas de Suiza y Reino Unido. En su análisis emparejaron y compararon ensayos aleatorios y controlados con placebo (el estándar científico de mayor calidad para evaluar el valor de las intervenciones médicas) de productos homeopáticos con ensayos aleatorios y controlados con placebo de intervenciones médicas convencionales para diferentes patologías. Cuando sus análisis se limitaron a ensayos de gran tamaño y de alta calidad, los investigadores hallaron que los tratamientos homeopáticos no resultaron mejores que el placebo, mientras que los tratamientos médicos convencionales mostraron resultados clínicos significativos.

Ya comentamos la seguridad y la efectividad de los fármacos homeopáticos en el número de abril de 1999 de Worst Pills, Best Pills News. Estamos de acuerdo con la conclusión de los editores de The Medical Letter on Drugs and Therapeutics, una fuente de información farmacológica independiente escrita por médicos y farmacéuticos, que dice: A menudo, la composición química de los productos homeopáticos no está definida y algunos están tan diluidos que es poco probable que contengan nada del material original. Estos productos no han demostrado ser efectivos para ningún trastorno clínico. No hay ninguna buena razón para usarlos.

El sistema de filosofía médica conocida como homeopatía tiene unos 200 años de antigüedad. Su desarrollo se atribuye al médico alemán Samuel Hahnemann. La homeopatía llegó a EE.UU. en 1825 y los fármacos homeopáticos fueron reconocidos oficialmente en este país con la Ley de 1938 sobre Alimentos, Fármacos y Cosméticos. Esta ley, que añadió por primera vez el requisito de que se tenía que analizar la seguridad de los fármacos, reconoció la Farmacopea Homeopática de EE.UU. (una farmacopea enumera los estándares legales de los fármacos) . Sin embargo, los fármacos homeopáticos nunca han afrontado los mismos exámenes de seguridad y efectividad de la FDA que los fármacos convencionales

Los fármacos homeopáticos se derivan de minerales, plantas, partes de animales, microorganismos y otras fuentes, a menudo no definidas químicamente. Los homeópatas creen que una sustancia puede utilizarse como tratamiento cuando produce un patrón de síntomas en personas sanas que resulta similar al patrón contemplado en personas con una enfermedad concreta. Un lema fundamental de la homeopatía es, “lo similar se cura con lo similar”. Por ejemplo, la estricnina, derivada de la planta Nux vomica, produce vómitos, por lo que se usa para parar los vómitos.

La creencia en los productos homeopáticos se basa principalmente en las “pruebas” homeopáticas, durante las cuales gente sana ingiere estas sustancias y registra sus síntomas durante varios periodos de tiempo. Los defensores piensan que los fármacos homeopáticos más potentes son los que están más diluidos. Las sustancias solubles se diluyen con agua destilada o alcohol, o ambos. Las sustancias que no se disuelven en agua o alcohol, se pulverizan y se mezclan con lactosa, un azúcar, para formar comprimidos. Una parte de la mezcla diluida se diluye de nuevo y el proceso se repite hasta que se alcance la concentración deseada, con un enérgico batido entre cada dilución. El rango de concentración de los productos más homeopáticos va desde 6X a 30C, llegando incluso a concentraciones de 200C. Aquí los símbolos X y C se refieren a los números romanos para 10 y 100, respectivamente.

En diluciones superiores a 24X o 12C es poco probable que al menos una molécula de la sustancia original permanezca en el producto final. Los defensores de la homeopatía creen que cuando ninguna de las sustancias originales permanece, sus "propiedades" se transfieren al agua, al alcohol o a la lactosa.

La revisión publicada en Lancet se acompañó de dos editoriales. Ambas resultaron brutalmente francas y críticas tanto de la homeopatía como con la medicina convencional. La primera editorial señaló que el debate sobre los valores relativos de la homeopatía y de la medicina convencional continúa “a pesar de 150 años de hallazgos desfavorables” para la homeopatía. Sin embargo, la actitud hacía la homeopatía del “dejad que el mercado decida” está cambiando. En el Reino Unido, un Comité Parlamentario sobre Ciencia y Tecnología emitió un informe sobre la medicina complementaria y alternativa en el año 2000. Este comité recomendó que "para que se pueda afirmar que una terapia es capaz de tratar enfermedades concretas de debe tener evidencia de que puede curar estas enfermedades sin tener en cuenta el efecto placebo". El gobierno suizo, tras un estudio de cinco años de duración, acaba de retirar la cobertura del seguro para los tratamientos homeopáticos y para otros cuatro tratamientos complementarios porque no cumplían con los criterios de eficacia y coste-efectividad.

El segundo editorial fue crítico de los tratamientos convencionales e hizo una importante observación: Seguramente ya ha llegado la hora de dejar de hacer análisis selectivos, informes sesgados o mayores inversiones en investigaciones para perpetuar el debate de la homeopatía frente a la alopatía (medicina convencional). Ahora los doctores necesitan ser valientes y honestos con sus pacientes para decirles que la homeopatía no aporta beneficios y hablarles de los fracasos de la medicina moderna para tratar las necesidades de los pacientes de forma personalizada.

El sistema de salud en EE.UU. está dirigido hacia los beneficios, donde a menudo los pacientes son tratados como simples mercancías. Esto ha llevado a que algunos busquen a los médicos por su capacidad para cuidar, aun cuando no haya pruebas de que esas intervenciones aporten beneficios claros. Sin embargo, el abandono de la ciencia, sea cual sea la razón, conlleva consigo la posibilidad de provocar un daño.

La homeopatía y otras filosofías sobre medicina alternativa pueden contribuir a que el paciente retrase la búsqueda de la ayuda de un médico convencional cuando existe un tratamiento efectivo disponible. De la misma forma que hemos recomendado ser cautos con la utilización de algunos medicamentos de la medicina convencional que a menudo son muy populares y poco efectivos, también tenemos que tener en cuenta que evitar tratamientos necesarios con fármacos efectivos puede tener efectos adversos para la salud. La homeopatía no representa una alternativa útil a la medicina convencional. Sólo proporciona un método alternativo de gastar el dinero en tratamientos no probados.

La supervivencia de la homeopatía puede atribuirse al caos de nuestro actual sistema de salud. El impulso de los empresarios les lleva a buscar alternativas para sacar provecho de los tratamientos que están fuera de control y que actualmente no están siendo reembolsados por los seguros. Muchos también están interesados en los beneficios de vender productos cuya eficacia no se ha probado. La búsqueda de mayores beneficios lleva a algunos doctores y farmacéuticos a practicar sus profesiones de forma regresiva. 

Lo que puede hacer
Si está enfermo o sano, busque consejos de salud y tratamientos médicos de profesionales de la salud cuyo trabajo se base en la ciencia y no en ese sistema sin sentido llamado homeopatía.

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