6 de octubre de 2009

Mentiras homeopáticas

Cuando la gente habla de homeopatía, mayormente sus practicantes y seguidores acérrimos, utilizan con frecuencia un concepto que me irrita profundamente, porque se lo apropian injusta -y yo diría dolosamente-, y lo hacen aparecer como algo que la Medicina convencional rehúsa: considerar al paciente como un todo.

Hay muchas homeopatías, casi tantas como desarrolladores de sus "principios" (muy mal nos iba a ir si hubiera tantas medicinas como médicos): la unicista o pura de Hahneman, la más espiritual de Tyler Kent, la homotoxicología de Reckeweg, la pluralista, la astrológica,... Todas ellas han agregado su particular granito de arena a la teoría original. Y todas tienen el elemento en común de pregonar que actúan holísticamente, osease, atendiendo no sólo a los aspectos concretos de la enfermedad, sino también al comportamiento social, el bagaje cultural, los hábitos deportivos y sexuales, las fobias y filias del enfermo, etc.

Claro, lo que ocurre, según los homeoplastas, es que las enfermedades están causadas por desequilibrios en la energía vital, por desarreglos psicológicos o porque uno le tiene miedo a los truenos o siente temor ante los enanos. Si esto fuera así, que no lo es, los médicos harían (y hacen) muy bien en ignorar todas estas zarandajas. Por fortuna no se tragan esa bola y se dedican en cuerpo y alma -y todo lo que el falible sistema les deja- a lo que realmente importa: descubrir la enfermedad, sus causas, sus agentes causantes, en su caso, y ponerle remedio, NO SOLO A LOS SINTOMAS, señores homeoplastas, sino al mismo origen de la enfermedad.

En concreto, la odontología homeopática (¡tachán!) se aferra al término "holismo" para exponer sus teorías y sus conclusiones, por supuesto no probadas, y se lanza al ruedo para pregonarlo. En concreto, una especialista de dicha práctica nos dice en su web:

"Considerando al individuo como una unidad indivisible que no puede reducirse a sus partes individuales ni puede ser separado de su entorno social, cultural y espiritual, deberíamos pensar que cuando surgen patologías en la boca, esto también pertenece a un desequilibrio o una desarmonía más profunda que se evidencia por síntomas que van más allá del cuidado y atención que se dedique a la higiene o la dieta."

Hala, ya puede comenzar la mascletá, que dicen en mi tierra.

Pues sí, señora mía, eso es cierto (salvo lo de la "desarmonía", claro), ¿pero en qué difiere realmente su pensamiento de la práctica convencional de la medicina? Las patologías bucales pueden ser debidas a muchas otras causas, además de las que cita, como malformaciones congénitas, traumatismos, infecciones, etc. Pero usted no puede decir que los odontólogos y médicos en general no atienden a la causa de esas patologías, porque estaría mintiendo. ¿O usted, como dentista, no receta antibióticos, sólo "globulitos"? ¿No está reconociendo, pues, que ataca el origen de la patología, como el resto de médicos, y no sólo sus síntomas?

Caray, si hasta el mismísimo Hahneman lo reconoce (aunque sus afirmaciones puedan parecernos estrambóticas), como usted misma lo cita:

"Cuando el dolor de dientes no surge de una herida externa que inmediatamente lo preceda siempre representa el síntoma principal de una enfermedad que se encuentra distribuida con diferente índole por todo el sistema, surgiendo por ejemplo de una prolongada lactancia, por abuso de las funciones sexuales, del café o té por miedo, por enojo, por ejercicios violentos y recalentamiento del cuerpo, por fatiga, por enfriamiento, por una vida sedentaria, etc."

Es decir que, como el mismo factótum reconoce, la enfermedad puede deberse a múltiples causas, y éstas deben investigarse una por una hasta dar con la correcta. Pero eso no es privativo de la homeopatía, mi buena señora, eso lo hacen los médicos de verdad diría yo que desde que se estableció la Medicina como ciencia, mucho antes -pues- de que la homeopatía se inventara.

Y sigue diciendo Hahneman un poco más abajo:

"Es necesario buscar el remedio que corresponda ya que si utilizamos el incorrecto el cuadro puede agravarse. Digo remedio, no implicando paliativos, los cuales solo calman el dolor por quince minutos y luego lo empeoran, sino que insisto en un agente medicinal que sea apropiado para la enfermedad que elimine el dolor por completo en el término de algunas horas, para que por un largo tiempo (casi tan largo como la vida) no vuelva a ocurrir"

¿Ese "remedio" no implicará la extracción de una muela, previa radiografía o la corrección mediante aparatos, no? ¿Y ese "agente medicinal" no se referirá a los antibióticos, analgésicos, antiinflamatorios, etc, verdad? ¿Dónde radica la diferencia, pues? (aparte, por supuesto, de que los antibióticos convencionales suelen acabar con la infección o las extracciones corrigen malformaciones y alivian permanentemente el dolor, y los remedios homeopáticos suelen producir menoscabo de economías inocentes) ¿A qué santo esa "propiedad holística" como privativa y exclusiva de la homeopatía?

Pero eso no es todo, ni mucho menos. En su afán de aparentar ser más holísticos que nadie, que eso viste mucho, algunos se inventan teorías -repito, en absoluto probadas- sobre nuevas aplicaciones homeopáticas. Así, como son todos tan holísticos, no pueden resistir la tentación de flirtear con otras pseudoprácticas, como la digitopuntura, para seguir dale que dale con que el cuerpo humano es un todo, y eso lo descubrieron ellos hace poco.

La teoría odontohomeopática general, volviendo a ella de nuevo, lanza al ruedo la especie (léase burrada supina) de que cada diente tiene relación con un órgano determinado de la persona: por ejemplo, el primer y segundo molar tienen relación con las glándulas mamarias, los caninos se relacionan con la vesícula biliar o los incisivos superiores con los órganos sexuales y la glandula pineal. Aquí pueden comprobarlo los lectores.

Total, que de auténticos y probos humanistas, nada de nada, más bien al contrario, ingeniosos homeoplastas que se revisten de conceptos grandilocuentes intentando dejar a los sufridos médicos de verdad y a la Medicina que practican a la altura del betún. Y nada que se salga fuera de la práctica común de la medicina alopática, así que menos humos; "está todo inventado", como dijo Manolete.

¿Están ustedes afirmando que los médicos convencionales no prestan atención a la obesidad como causa de hipertensión arterial, o no tienen en cuenta la influencia del stress en las úlceras gastroduodenales, o ignoran que la caries se produce por mala alimentación y falta de higiene dental (en puridad la producen ciertas bacterias, pero vaya...)? ¿Y no atacan la raíz de estas y otras dolencias, su causa? ¿De veras se limitan, como dicen y mienten la mayoría de homeópatas, a tratar los síntomas y en paz?

Así que ya está bien de coñas marineras y de que si la abuela fuma, y no fabulen más. Están faltando gravemente al respeto de los miles y miles de médicos que estudian, investigan, se preocupan e invierten su valioso tiempo en descubrir por qué demonios se ponen -sí, también ustedes, homeoplastas- enfermos.


TOMADO DE: http://homeopatilin.blogspot.com/2007/01/mentiras-homeopticas.html

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